Contenido extra

El vino de pasto es volver a la viña, a lo auténtico de Jerez. Un blanco sin encabezar, con su graduación natural y criado bajo velo de flor, como se hacía antiguamente. Es fresco, salino y directo, pero con esa profundidad que le da la crianza biológica. Aquí manda la albariza, la uva palomino y el tiempo justo, sin maquillajes ni añadidos.

Se sirve bien fresco y en la mesa se entiende solo: mariscos, pescaito frito, arroces o unas buenas papas aliñás. Es un vino que habla claro, que suena a campo y a historia recuperada. En cada sorbo hay terruño, hay tradición y hay ese orgullo callado de hacer las cosas como siempre se hicieron en el Marco de Jerez.

Preguntas frecuentes Preguntas frecuentes

Son vinos tradicionales de Jerez, sin encabezar (sin añadir alcohol), que realizan crianza biológica bajo velo de flor.

No. Su graduación es natural, sin fortificación. Aquí no se le añade nada, todo viene de la uva y la viña.

En Jerez se elaboran con palomino fino.

A día de hoy no están amparados por la D.O. Jerez, aunque hay viticultores que trabajan para que tengan su reconocimiento propio.

El fino se encabeza para provocar la flor; el vino de pasto no. Aquí la flor aparece sin fortificar, como se hacía antiguamente.