Dulces
-
Once al Sol
18,00 €/unidad
Contenido extra
Los vinos blancos dulces tienen un sabor dulce más intenso y es perfecto para los más golosos. Normalmente es el vino blanco por excelencia para los que empiezan a probar vinos. A diferencia de los secos o semisecos, aquí el azúcar natural de la uva se nota y aporta redondez, suavizando la acidez y dejando una sensación más dulce y envolvente en el paladar. Siguen siendo vinos frescos, pero destacan más por sus notas dulces.
Se sirven fríos, entre 8 °C y 12 °C, para que la fruta madura, los aromas a miel o cítricos dulces se perciban correctamente. Maridan genial con postres, frutas, tartas, helados o quesos suaves, y también funcionan como copa de sobremesa, acompañando una charla tranquila entre amigos.
Lo que hace especial a un vino dulce es cómo combina fruta, aroma y dulzor en cada sorbo. Se disfruta despacio, con calma, un sorbo a la vez, dejando que la mesa y la conversación fluyan. Es un vino que invita a detenerse, probar y saborear, perfecto para quienes buscan algo más intenso y frutal que un semidulce, semiseco o seco.
Preguntas frecuentes
Se deja que parte del azúcar natural de la uva permanezca en el vino tras la fermentación
Al probarlo se nota la sensación de azúcar en boca; es más redondo, goloso y envolvente que un seco o semiseco, o incluso un semidulce.
Postres, frutas, tartas, helados, quesos suaves o incluso para disfrutar solo como copa de sobremesa.
Secos: nada de azúcar, frescos y limpios; semisecos: un toque ligero de dulzor; semidulces: dulzor perceptible pero equilibrado; dulces: más intenso, goloso y frutal.
Para quienes disfrutan de sabores más intensos y frutales.

