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El oloroso es de esos vinos que no pasan desapercibidos: potente, con cuerpo y lleno de matices que van desde la nuez y la madera hasta un fondo dulce muy elegante. A diferencia del fino o del amontillado, aquí no hay velo de flor que lo proteja; se deja en contacto con el aire y eso le da fuerza, profundidad y ese aroma intenso que te invita a tomarte las cosas con calma.

Se sirve a temperatura ambiente o ligeramente fresco y acompaña de maravilla guisos, carnes, quesos curados o un buen chocolate negro. Es un vino que exige atención, pero que recompensa cada sorbo con carácter y personalidad. En Jerez, un oloroso bien hecho es casi como un buen amigo: directo, sincero y que deja huella.

Preguntas frecuentes Preguntas frecuentes

Es un vino de Jerez de cuerpo completo, sin crianza bajo velo de flor, que desarrolla aromas intensos a nuez, madera y un toque dulce elegante.

Normalmente es seco o ligeramente dulce, dependiendo de la crianza, pero siempre mantiene su potencia y profundidad.

Mientras el fino y el amontillado se crían bajo velo de flor y son más ligeros, el oloroso se oxida más, ganando cuerpo, intensidad y un perfil más profundo.

Entre 14 y 18 ºC, a temperatura ambiente o ligeramente fresco, para disfrutar todos sus matices.

Guisos, carnes estofadas, quesos curados, chocolate negro o simplemente para disfrutar despacio en buena compañía.

El oloroso sherry viene de Jerez de la Frontera y sus alrededores, dentro de la Denominación de Origen Jerez-Xérès-Sherry.