NILA

LABORES

El cultivo del viñedo es el origen de los buenos vinos. La forma de cultivar la viña tiene un efecto directo sobre el rendimiento de la cepa y las características de la uva. La viticultura del Jerez se ha caracterizado históricamente por su orientación a la calidad.

En nuestras vides se practican anualmente una serie de labores intensivas, junto con otras faenas auxiliares, que se llevan a cabo con mucho esmero y respetando las prácticas tradicionales de la zona.

PODA DE INVIERNO

Esta actividad de la poda tiene lugar en los meses de invierno, periodo en el que la cepa se encuentra en reposo vegetativo, durante el cual no existe movimiento de savia en la planta. Cuánto más bajas sean las temperaturas, más durará este reposo. Por el contrario, si la temperatura es elevada, nos encontraremos con el problema de que apenas hay reposo vegetativo. Con anterioridad a esta poda, a principios de diciembre, tiene lugar la faena de la pre poda en la que, de forma mecanizada, se eliminan de la planta los elementos, fundamentalmente sarmientos, con el objetivo de facilitar la poda manual que dará comienzo en la primera quincena de diciembre y terminará a finales del mes de enero, coincidiendo con la parada vegetativa de la vid.

La vid es una planta semi leñosa que cuando crece en libertad, se arrastra y trepa por todos aquellos obstáculos que encuentra. A través de la labor de la poda se regula su crecimiento, logrando que este se desarrolle de forma adecuada. Con la poda damos forma a la planta, eliminando los órganos de la cepa que no nos interesan, alcanzando así el deseado equilibrio entre el rendimiento en uva y desarrollo vegetativo. Este equilibrio, será el que permita obtener unas uvas maduras y de calidad óptima.

A la hora de podar las cepas, existen diferentes sistemas, que dependen fundamentalmente de los intereses de los viticultores a la hora de gestionar su viñedo. Factores como la variedad de uva, el clima, la densidad del suelo o los portainjertos, juegan un papel fundamental a la hora de seleccionar el tipo de poda. Los sistemas que poda que se aplican en los viñedos de Jerez son los llamados Poda jerezana de Vara y Pulgar y la Poda en Cordón Royat, ya sea simple o doble.

La Poda jerezana de Vara y Pulgar consiste en formar una cepa, con un tronco de aproximadamente 50 centímetros de alto, con dos brazos en los que alternativamente, cada dos años, se deja en uno una vara con 8 ó 10 yemas y en el otro un pulgar con una o dos yemas. El pulgar dará en un brote que será la vara del año siguiente y de la vara se obtiene la cosecha del año. En esa vara se reservará, en la parte de la base, una yema que será el pulgar del año siguiente. Es decir, cada brazo dará un año, una vara, y al siguiente, un pulgar, de forma que van alternándose los dos. En cuanto a la poda en Cordón Royat, hay que mencionar que es actualmente la que está más extendida en el Marco de Jerez debido fundamentalmente a una importante escasez de podadores especializados en la Poda jerezana de vara y pulgar y también a que este tipo de poda en cordón facilita la mecanización del viñedo.

La Poda jerezana de Vara y Pulgar consiste en formar una cepa, con un tronco de aproximadamente 50 centímetros de alto, con dos brazos en los que alternativamente, cada dos años, se deja en uno una vara con 8 ó 10 yemas y en el otro un pulgar con una o dos yemas. El pulgar dará en un brote que será la vara del año siguiente y de la vara se obtiene la cosecha del año. En esa vara se reservará, en la parte de la base, una yema que será el pulgar del año siguiente. Es decir, cada brazo dará un año, una vara, y al siguiente, un pulgar, de forma que van alternándose los dos. En cuanto a la poda en Cordón Royat, hay que mencionar que es actualmente la que está más extendida en el Marco de Jerez debido fundamentalmente a una importante escasez de podadores especializados en la Poda jerezana de vara y pulgar y también a que este tipo de poda en cordón facilita la mecanización del viñedo.

El cordón es un sistema de poda que facilita que la maduración de la uva sea más pareja. Este sistema, en el que también se forma la cepa en unos 50 centímetros de altura, puede realizarse en forma de cordón simple o doble cordón.

El sistema de cordón simple consiste en dejar un único brazo con unos 5 pulgares de dos yemas cada uno. En el sistema de cordón doble, se dejan dos brazos, con tres pulgares cada uno y dos yemas por pulgar.

En el sistema de Cordón Royat se van renovando los pulgares año tras año, empleando para ello el sarmiento de brotación más bajo del pulgar del año anterior. Una vez finalizada la actividad de la poda, los sarmientos se suelen quemar en el viñedo, con las autorizaciones medioambientales pertinentes, o bien se trituran e incorporan al suelo para que pasen a formar parte de la materia orgánica. Williams & Humbert iniciará en el 2020 la retirada de esos sarmientos, a través de empresas externas, que procederán a transformarlos en biomasa. Cuando llega la primavera, esta Poda se complementará con otras operaciones en verde, llamadas castra o poda en verde, a través de las cuales se terminan de eliminar todos aquellos elementos innecesarios en la cepa y que pueden dificultar su adecuado desarrollo.

En el sistema de Cordón Royat se van renovando los pulgares año tras año, empleando para ello el sarmiento de brotación más bajo del pulgar del año anterior. Una vez finalizada la actividad de la poda, los sarmientos se suelen quemar en el viñedo, con las autorizaciones medioambientales pertinentes, o bien se trituran e incorporan al suelo para que pasen a formar parte de la materia orgánica. Williams & Humbert iniciará en el 2020 la retirada de esos sarmientos, a través de empresas externas, que procederán a transformarlos en biomasa. Cuando llega la primavera, esta Poda se complementará con otras operaciones en verde, llamadas castra o poda en verde, a través de las cuales se terminan de eliminar todos aquellos elementos innecesarios en la cepa y que pueden dificultar su adecuado desarrollo.

LA CASTRA

Después de la de la poda realizada en los meses de diciembre y enero, y una vez que se ha producido la brotación de la vid, tiene lugar en el mes de abril la faena de castra o poda en verde, conocida también en otras zonas como despampanado o espergurado.

Esta labor de castra consiste, por un lado,  en corregir posibles errores de la poda y, sobre todo, en suprimir brotes innecesarios que puedan originar competencia a otros que sí son necesarios para un desarrollo equilibrado del viñedo.

Si la climatología es favorable, el terreno cuenta con la humedad suficiente y las temperaturas son altas durante la primavera, tienden entonces a brotar un gran número de yemas donde se concentra la capacidad vegetativa del viñedo. Estos brotes se originan en toda la parte productiva de la cepa, incluso en el tronco, incluso en el tronco y en el porta injerto a ras de suelo, llamados “mamones” o “chupones”. Muchos de estos brotes son perjudiciales y han de ser eliminados lo antes posible para intentar que los cortes producidos cicatricen pronto y bien, a la vez que esta eliminación de pámpanos bajos reduce el contagio de hongos que podrían transmitirse al conjunto de la cepa.

Suprimiendo estos brotes se permite que los que queden accedan a los beneficios nutritivos esenciales a la vez que se hace brotar en la cepa aquellas yemas necesarias para su mejor formación, equilibrando de esta manera la cantidad y disposición de la materia foliar.

En definitiva, con esta faena mejoran las condiciones micro climáticas de las plantas a la vez que se logra el adecuado rendimiento para cada variedad de viñedo.

Suprimiendo estos brotes se permite que los que queden accedan a los beneficios nutritivos esenciales a la vez que se hace brotar en la cepa aquellas yemas necesarias para su mejor formación, equilibrando de esta manera la cantidad y disposición de la materia foliar.

En definitiva, con esta faena mejoran las condiciones micro climáticas de las plantas a la vez que se logra el adecuado rendimiento para cada variedad de viñedo.

En caso de granizos o heladas tardías es imprescindible una castra para ayudar a una formación de la cepa favorable, tanto para lo que quede de campaña como para la campaña siguiente.

En el sistema de poda tradicional jerezana de Vara y Pulgar es imprescindible llevar a cabo la faena de la castra. La formación de la cepa jerezana en dos brazos, en los que alternativamente se va dejando cada año una vara de 7 a 9 yemas y un pulgar de 1 o 2 yemas que darán el brote que será la vara del año siguiente, ha de castrarse este pulgar para dejar sin competencia el brote que servirá de vara. De esta forma, crecerá limpio y robusto y será protegido con otra de las faenas clásica del viñedo jerezano: el amarre de pulgares o palos.

"Cuando llega la primavera, esta Poda se complementará con otras operaciones en verde, llamadas castra o poda en verde, a través de las cuales se terminan de eliminar todos aquellos elementos innecesarios en la cepa y que pueden dificultar su adecuado desarrollo."
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